Edward Norton para ICON El País Magazine por David Bailey


Edward Norton ha vuelto. Favorito de la Generación X, iba a ser el heredero de Marlon Brando y Robert de Niro en los noventa, pero fue Brad Pitt, su némesis en El club de la lucha, quien se quedó ese puesto. Tras el fiasco de El increíble Hulk en 2008, desapareció de las grandes producciones y se refugió en secundarios y poniendo voz en películas de animación (La fiesta de la salchicha o Isla de perros). Durante todo este tiempo parece que ha estado rumiando Huérfanos de Brooklyn, una adaptación de la novela de Jonathan Lethem de dos horas y media y donde no solo actúa, también dirige. Un tour de force con el que Norton, como su protagonista —un detective con síndrome de Tourette—, espera redimirse. 


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